Europa se despertó el domingo en medio de un delirium tremens1. Mitad por la resaca post-sábado noche, mitad por la resaca pre-elecciones europeas. En el computo global, podemos decir que Europa padece de síndrome de abstinencia: la abstención se situó en el 57%, y eso que es la primera vez que baja en los comicios europeos.
Cuando más de la mitad de la población tiene la posibilidad de elegir quien les representará en su máximo organismo supranacional y decide descartarla es que algo falla. Pueden incidir muchos factores: el descrédito de la casta política, la desesperanza ante una crisis asfixiante o la escasa importancia del Parlamento Europeo, siempre en manos del Consejo, o sea, siempre en manos del más poderoso; Alemania. Sea como fuere, la conclusión es una sola: con la abstención perdemos todos, pierde la democracia.
Mosca cojonera en la red, mosca polémica. Dijo Baroja, "el nacionalismo se cura viajando y el carlismo leyendo". Desde qué lo escuché, viajo y leo. Lo llaman democracia y no lo es. Los artículos no están completos. Si están interesados en alguno, hagan clic en la pestaña "seguir leyendo". Así, me harán el favor de poder contabilizar las visitas en cada entrada.
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martes, 27 de mayo de 2014
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