Faltan exactamente 7 meses y 2 semanas para la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo. Durante los días 22 y 25 de Mayo del próximo 2014, más de 400 millones de electores están llamados a la urnas para decidir en quien recaerá el poder legislativo de la Unión Europea durante el siguiente lustro. Y claro, a falta de tiempo, los codazos por encontrar un buen sitio en la parrilla de salida han empezado a producirse. Como si de la F-1 se tratara, cada grupo ideológico aprovecha todas sus armas y usa distintas estrategias para atraer votantes. La pantomima de siempre, tranquilos, no seré yo el prestidigitador que les sorprenda.
Apenas se le da importancia al hecho de que las noticias que transmiten los políticos liberales han pasado de moderadas a extremadamente optimistas en apenas un mes. Por arte de magia, España ha salido de la recesión, ha crecido la confianza de los inversores extranjeros y ha creado empleo. Los datos macroeconómicos son buenísimos. Ya no mueren polacos en comedores sociales. Hasta el BCE se ha atrevido a reducir los tipos de interés al mínimo histórico (0,25%).1 ¡Qué fluya el crédito! ¡Vivamos como antes!
No pretendemos ser agoreros, y aburrirles con la creación de una nueva burbuja. Aun así, lo dicho por Pérez-Reverte hace 10 días en Salvados -y curiosamente a lo que menos importancia se le dio, por qué será...- es de una certeza irrefutable: "queremos que pase la crisis para volver a vivir como antes". Ni se habían dado cuenta de que esa frasecilla les sonaba, ¿verdad? No, claro que no. Quienes han sobrevivido al huracán sin sufrir el menor rasguño estarán ahora mismo en el ordenador, sí, pero no leyendo esto, sino descargándose algo de porno para descargar, valga la redundancia, el insaciable deseo sexual que el último anuncio de BMW les ha causado. ¿¡Qué si me gusta conducir!? No importa que el sujeto en cuestión tenga tres coches, ni que en su garaje ya no entre ni el balón de playa de su crío. La sociedad se masturba pensando en coches, adosados como segunda vivienda, viajes a Cancún o unos palos Callaway2 debajo del árbol de Navidad.
Pardillos. Tontos. Rematadamente gilipollas. Hemos corrido un tupido velo sobre lo ocurrido, y ya ni siquiera recordamos la histeria de los primeros días de 2008. Lehman Brothers, AIG o Polaris, aquí en España, nos suenan a hueco. ¿De Bernie Madoff, quién se acuerda? Solo quedarán como recuerdo esos esqueletos de yeso, proyectos de urbanizaciones alrededor de la costa Mediterránea. En Murcia o la Comunidad Valenciana, el ladrillo es tema tabú: desde el olvido pretenden construir un borrador diferente de la crisis.
Ahora que la clase política nos llena la fiambrera de engaños, verdades a medias y datos malinterpretados, caemos como bobos. Sin embargo, cuando nos cuentan lo acontecido en el 38 con Orson Welles aterrorizando neoyorquinos nos reímos para nuestros adentros, pavoneándonos de nuestra inteligencia superior. En realidad, son otros, más listos quizás y también mas hideputas, los que nos miran con desdén desde lo alto y se vanaglorian de sacudirnos los bolsillos con la misma facilidad que un niño se lo hace a su muñeco de trapo.
En la soledad de mi escritorio, se escapa por la ventana una mirada indiscreta al mundo que nos rodea. En esas, un servidor se pregunta como habiendo sido capaces de construir urbes colosales somos tan ignorantes de nuestra propia ignorancia. Me vale con el ejemplo de Ignacio González, otrora criticado por la procedencia de su lujoso ático en la monstruosa Marbella, ídolo actual de la población madrileña. Su bajada de los impuestos, además, no solo ha lavado su imagen sino que permitirá al PP ganar un buen puñado de votos de cara a la mencionadas elecciones europeas. Leyendo "reducción fiscal" en el titular por supuesto que parecen buenas noticias. Si miramos la letra pequeña -la misma en la que los bancos colaron sus ilegales cláusulas suelo- descubrimos, atónitos, que quienes declaran menos de 1000€ al mes tan sólo ahorrarán nueve euros anuales. Para los mileuristas, algo más, 30. Y para aquellos cuyos salarios netos vayan entre los 18.000 y 30.000€ al año, esto es, la mayor parte ocupada del censo, unos 120. Si lo dividimos en meses y personas -tomando como muestra una familia de cuatro miembros- el ahorro supondrá 2,5 euros al mes. En otras palabras, que no les llega ni para una caña y un café.3
Me apena descubrir, que cuando pensábamos que en más nos diferenciábamos de Europa, basta con girar la hoja para darnos cuenta de que no, pues hasta en la más vehemente diversidad terminamos coincidiendo. No se crean que para bien, eso nunca. El Viejo Continente tiene como norma primera crear tres inventos atroces por cada uno de provecho. Fuimos, somos y seremos una estampida de elefantes que aplasta todo cuanto ve a su paso. Veni, vidi, destruí.4 Así que, seas de calor ibérico o de frío nórdico, de eficacia alemana o de siesta española, de sanguinario toreo o de amanerado té inglés, de izquierda corrupta o de derecha corrupta, de fútbol o de fútbol, por nacer en Europa te ha tocado propagar la enfermedad. In varietate concordia.5
P.D.: No todo son disgustos. En días así, uno conoce que el lema fue escrito por estudiantes de entre 10 y 19 años que formaron parte de un concurso de colegios y piensa que la naturaleza también tiene algo de justa: los adolescentes a los que tanto se ningunea han realizado la más noble aportación de la UE en 56 años de historia.
NOTAS:
1-http://www.deia.com/2013/11/08/economia/el-bce-reduce-los-tipos-de-interes-al-025-
el-nivel-mas-bajo-de-la-historia
2-Callaway es una de las marcas líderes del mercado del mundo del Golf.
3-Aquí tienen la fuente desde donde he extraído los datos sobre la reforma fiscal de la Comunidad de Madrid: http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/politica-monetaria-y-fiscal/una-rebaja-fiscal-para-millonarios-polemica-por-el-
nuevo-irpf-de-madrid_WCSyyV0gsBtuTHrjKnE772/
4-No solo se hace referencia a la frase de Julio César "veni, vidi, vici", sino también a que la creación de la Unión Europea se produjo en 1957 mediante el tratado de Roma.
5-In varietate concordia: traducido del latín, "Unidos en la diversidad" es el lema que junto a otros símbolos acuñó la UE en el año 2000.
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