Ya no lo puedo soportar. No aguanto más. Esos pitidos insoportables que hieren mis oídos van a acabar conmigo. Estoy harto indignado con los medios de comunicación. Una noticia más sobre el final de la recesión y la masacre de Adam Lanza1 tendrá lugar, más mortífera y sangrienta esta vez, en la sede del Grupo Prisa.
El País es, probablemente, el mejor diario de masas español, lo cual no deja en demasiado buen lugar al periodismo patrio. Y no lo es por la falta de calidad en el gremio, ni siquiera en las propias filas del periódico. Basta con echar una ojeada a su página web. Junto con un sinfín de primicias acerca del crecimiento de la economía nacional, de su mejora en la calificación que ofrece Standard & Poor´s y demás parafernalia propagandística se encuentra, alternado, salteado, escondido entre titulares más morbosos y controvertidos, como si de una nación extranjera se tratara, todo lo relativo a las cortes legislativas, más acorde casi a la categoría de "sucesos". Cabeceras diferentes en el trasfondo, mas todas ellas con un denominador común: "aprobada la ley del fracking y el trasvase Tajo-Segura, EL PP SE QUEDA SOLO EN LA VOTACIÓN DE LA NORMA"; "El PP aprueba la norma educativa CON EL RECHAZO DE TODA LA OPOSICIÓN"; "Interior se ve obligado a corregir la "ley Fernández"2 TRAS LAS CRÍTICAS POLÍTICAS Y SOCIALES".
Blanco y en botella leche. La conclusión es tan clara como el agua: dos interminables años después, el ejecutivo Rajoy, ese mismo que bendice "ensanchar, no estrechar" la Democracia, ha resultado incapaz de llevar a cabo un gran pacto entre partidos fuese cual fuese el tema a debate. O lo que es lo mismo, el partido que en 2011 obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones generales ha gobernado a espaldas de sus votantes. Del mismo modo que Bravo Murillo3, el Presidente del Gobierno ha acometido su particular regeneración del país a golpe de decreto y a golpes con la constitución; artículo 86: "estos decretos ley no podrán afectas al ordenamientos de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos (...), al régimen de las Comunidades Autónomas, ni al Derecho Electoral general." Veremos cuanto tarda Madrid en dedicarle una calle y una estatua al gallego.
Contrastaba precisamente la noticia de la reforma en la Ley de Seguridad Ciudadana con otra procedente de Suiza. Mientras en el reino feudal se proponía sancionar a quien molestase a la casta política y económica, en la confederación helvética se celebraba un referéndum para delimitar el salario máximo de los grandes ejecutivos del sector privado. La medida, pese a que terminase derrotada en las urnas, supondría que ningún gran mandatario empresarial pudiese cobrar más de 12 veces el salario mínimo. No importa cual fuese el resultado del plebiscito, lo sorprendente es la existencia de un hecho tan llamativo en una potencia de tal calibre -el PIB per cápita suizo es el séptimo del mundo-.
El ejemplo es aplicable a la porfía hispano-catalana. En el Estado suizo la consulta sería posible solucionando un entuerto cada vez más ciego -si se me permite el chiste fácil-. El "guirigay", como Mas lo define, que se ha cernido como un mal inminente sobre el debate soberanista, de todas formas, se antoja imposible en una sociedad como la de la república federal. Pues, mientras los 100.000 hijos de San Luis preparaban la restauración absolutista de Fernando VII, asesinaban a las tropas liberales, obligan a exiliarse a la mayoría de los intelectuales españoles y condenaban a Riego a ser simple memoria histórica, la Sonderbrundskrieg4 apenas duraba un mes, no llegaba a causar más de cien bajas y empujaba a liberales y conservadores, a católicos y liberales y a cada uno de los 26 cantones a unirse en una confederación de estados que acabaría por convertirse en la única democracia directa del planeta.
No será por que España no tuviese opciones de ir Plus ultra, en vez de Plus hic5. O bien injerencias extranjeras como el Duque de Angulema, o bien internas como la de su ponzoñosa oligarquía lapidaron el sueño de un movimiento cantonal. Cartagena6, por mucho que en la conciencia de Salmerón7 pesase, se esfumó un 12 de enero de 1874. Aquí gustó eso de guerrear con piedras. Entre judíos, moros y cristianos, entre borbones y austracistas, entre isabelinos y carlistas, entre federales y unitarios, entre mochuelos y ratones, entre republicanos y monárquicos, entre peperos y socialistas, el mito de David se ha estudiado en Hispania desde tiempos romanos. Denos una onda y nos sentiremos más cómodos que con una papeleta. Hombres -y mujeres, no vaya a ser que nos demande Bibiana Aído- de costumbres, éstos españoles. Por eso votan cada cuatro años, otorgan el 51% al salvapatrias de turno y forman una desencantada masa neutra de la que nunca se saca nada positivo. Costumbres. Cualquier Toro de Osborne es bueno para practicar puntería con el tirachinas. Costumbres y Marca España.
NOTAS:
1-Adam Lanza: joven de Connecticut que con 20 años de edad asesinó a 26 niños en un colegio de Newtown.
2-Ley Fernández: así se conoce a la nueva medida que ha propuesto el Gobierno para reformar la Ley de Seguridad Ciudadana.
3-Bravo Murillo: político pacense del siglo XIX, durante los años 1850 y 1852 fue Presidente del Consejo de Ministros de España, gobernando sin tener en cuenta las cortes en una especie de tecnocracia dictatorial.
4-Sonderbrundskrieg: guerra civil suiza que tuvo lugar en Noviembre de 1847, supuso el fin del ambiente bélico cantonal y los primeros pasos de la confederación.
5-Plus Ultra: lema de España cuyo significado al traducirlo del latín es "más allá". Por lo tanto, plus hic significa "más aquí" y es juego de palabras incorrecto sintácticamente.
6-Cartagena fue la primera ciudad en sublevarse en la rebelión cantonal y la última en caer, allá por 1874.
7-Nicolás Salmerón: político, filósofo y catedrático de Historia Universal y Metafísica, fue presidente de la I República Española. No obstante, dimitió el 7 de Septiembre de 1873 al negarse a firmar las condenas a muerte a los líderes de la rebelión cantonal argumentando cargos de conciencia.
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