Dame tu voto. ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

viernes, 13 de diciembre de 2013

Dulce Navidad

Supongo que habremos llegado ya al ecuador de las Navidades. Supongo también que a ustedes les pasa como a mí, y no tienen ni idea de cuando empiezan ni dejan de empezar. Cada año vienen antes, eso es cierto. Las tímidas y penosas luces colocadas del modo más cutre posible en nuestras calles y los catálogos de El Corte Inglés son un pequeño anticipo. Después llega el segundo plato: latosos anuncios de jugueteras, cuyos publicistas deberían ser encarcelados por tan execrables campañas. El postre lo disfrutarán sus tarjetas de crédito durante la temida cuesta de Enero, aunque este año venga sin cartucheras -toca ahorrar hasta en grasa corporal-.


La cuestión es que las Navidades están aquí y con ellas esa sensación de insoportable aburrimiento que cada Diciembre, o Noviembre, u Octubre -llegará algún año en el que las celebraremos junto a la Semana Santa- traen consigo. Parece mentira que en el siglo XXI después de Cristo el patetismo del mundo católico-occidental sea tal como para festejar que se cumple un año más del nacimiento del pequeño Jesús. En resumidas cuentas, seguimos sin saber una mierda acerca de la vida, el más allá y esas pamplinas que nunca descubriremos pero además, nos tragamos las mismas explicaciones elementales que concibió el hombre de Cro-Magnon hace 40.000 años, solo que con un lenguaje algo más altisonante. En contra de lo que pudiera parecer, no va a ser hoy el día en el que despotrique contra la iglesia. Si bien pienso que este tipo de festejo es absurdo, cansino y anticonstitucional, la carta magna que debe promover y garantizar la libertad de cultos no lo hace en este caso, no creo que merezca la pena gastar caracteres en una institución tan ilegitimada por tan legítimos motivos.

Tampoco os quiero atiborrar de propaganda progre en contra de esta festividad supercapitalista, ni llenaros el buzón con tediosos prospectos subversivos más pastosos que la biblia. Matizo, también en lo referido a este tema seguimos sin saber una mierda del funcionamiento del mercado, ya que ciertos halcones del sistema, con un ojo clínico incuestionable para las ventas, consiguen multiplicar cada año el agosto con el poder que nosotros les otorgamos. ¡Para qué se angustiarían los grandes escritores existenciales con la inexorabilidad del tiempo, si el hombre es capaz de alargar el año hasta los trece meses!

Puede que en realidad me hastíe el simple hecho de pensar en otra de esas hueras cenas familiares, en las que siempre se habla de lo mismo, siempre se hace lo mismo, y siempre se come lo mismo. Quizá ese sea el gran mérito de las Navidades: unir a un clan que nunca se ve, ni tiene la más mínima intención de hacerlo, obligándolo a hacer tantas sonrisas forzadas como sean necesarias para evitar que algo interesante ocurra esa noche. Después de tanto alarde de buenos modales solo queda esperar otros 365 días en los que ningún familiar mostrará interés por usted. Bueno, vale, me han pillado: los cumpleaños son la excepción que confirma la regla.

Y en último lugar me patea los higadillos que ayuntamientos de todos los municipios españoles, ya sea el de la opulenta urbe de Madrid -opulentas también sus deudas- o el de la humilde Marinaleda, tengan que gastar un solo céntimo de las arcas públicas en decorados más propios de un filme de Woody Allen que de de alicaídos inviernos. Si ahorráramos en gastos tan banales, tendríamos para otros tan triviales como no incrementar el IVA que ha hundido a la Cultura, crear centros públicos de I+D+I1 o perdonar las deudas de ciertas familias con entidades bancarias nacionalizadas eludiendo que pasen este periodo repleto de paz, amor y fraternidad en la puta calle. Y cuando damos por concluida la decoración de nuestro precioso árbol, lo único que la iluminación artificial no ciega es esa estrella polar, que erguida en la copa del abeto, nos recuerda lo mejor de estas fechas; que para las seis, los astros ya brillan en el firmamento. 

NOTAS:
1-Espero que no les haya sonado a cuento chino la propuesta de creación de centros públicos de I+D+I. A hurtadillas en medio de una opinión más puramente estética y reflexiva, es una proposición técnica de índole económica y didáctica. ¿En que consistiría? En países como España donde no existe un tejido de importantes empresas multinacionales el salto de la universidad a la investigación se omite en la mayoría de los casos o no acabo siendo más que un paso en falso para unos pocos; a diferencia de potencias como Japón, Alemania o EEUU donde las compañías más poderosas captan jóvenes que les ayuden a desarrollar programas que reforzarán la labor de la empresa. Partiendo de esa situación, el plan consistiría en dar cobijo a los más talentosos graduados del país, a esas excelencias que hoy en día se ven avocadas al exilio económico, para que creasen e innovasen nuevos productos, inventos o mejoras. Con ello, el sector público no solo estaría reduciendo el paro juvenil e incentivando a las grandes mentes a que aprovecharan todo su potencial, sino que ofrecería un servicio al sector privado en forma de proyectos aplicables al mundo industrial que podrían generar beneficios tangibles. En contraprestación, el Estado tendría potestad para transferir dichos proyectos y lograr así rentabilizar la gran inversión realizada, esto es, lo público funcionaría del mismo modo que lo privado, aunque al mismo tiempo estaría ofreciendo servicios tanto a la ciudadanía como a las empresas, pudiendo crear incluso una red de corporaciones influyentes a nivel internacional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario