Dame tu voto. ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

viernes, 27 de diciembre de 2013

El último empujoncito

-"¡Vamos, que ya no queda nada!". -"Uno más, solo uno más". -"¡Venga, que ya viene!"
Y de repente, el último empujón, las sudorosas manos hacen girar la pluma con un sutil movimiento y Alberto Ruiz-Gallardón suspira aliviado: la sala de maternidad del Consejo de Ministros da vida a una nueva ley, la más polémica y restrictiva con el aborto en 30 años. 
Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada. Visto el nombre, uno puede deducir: A) que se trata de un trabalenguas de nivel principiante, al menos más sencillo que el de "Pablito clavó un clavito";  B) que es uno de esos soporíferos ejercicios de lengua castellana en los que se debe transformar un enunciado insignificante en siglas que jamás repetirá en su vida, o C) que así se denomina una misericordiosa organización que vela por el bien de la humanidad en un estéril filme hollywoodiense protagonizado por Channing Tatum. Pues no, todos ustedes estarían equivocados y serían eliminados del concurso. La Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada -prometo no repetirlo más veces- es el pomposo nombre con el que el Gobierno acuñará la inquisitoria reforma en la ley del aborto. 

El otrora moderado alcalde de Madrid, un verso libre en el partido por su ideario de centro-derecha, se ha convertido en la figura más retrógrada y carca del Ejecutivo central. Bajo el traje, a Gallardón se le ve la sotana. Al igual que a la legislación de una España antigua y reaccionaria. Una España que, nuevamente, ocupa primeras planas en los medios internacionales, escandalizados por la decisión, véase The Times. Incluso líderes políticos extranjeros han denunciado el retroceso en esta materia, caso de François Hollande. Por el contrario, quienes han apoyado al Partido Popular son el clemente Rouco Varela1 y la tolerante Marine Le Pen, cuya poderosa y racional argumentación siempre es respetuosa con los Derechos Humanos. Sin embargo, llama la atención que la dirigente del Frente Nacional, feroz a la hora de criticar la autorización del uso de símbolos religiosos en espacios públicos, defienda un reglamento con tal connotación religiosa.

El bagaje, por lo tanto, es sumamente positivo: pederastas y xenófobos a favor, grandes medios y gobiernos legítimos no corrompidos en contra. Fantástico. España, salvo en el deporte, continua cosechando ridículos. Somos -queramos o no formar parte- el Gran Hermano de Europa. O el Gandiá Shore. O el Mujeres y Hombres y Viceversa. Lo mismo da. Tanto Telecinco como MTV podrán dormir tranquilos, porque se suprime el supuesto por malformación fetal. Mientras tanto, científicos, ingenieros, médicos, historiadores, arquitectos, abogados y demás profesionales cualificados, al exilio, como en el 39. 

Pero todo esto se trata de una nimiedad en comparación con lo que las verdaderas afectadas de esta historia, las víctimas de todos los días, han de sufrir. Como diría Jean Paul Sartre, "los cochinos ya no solo existen porque es su derecho", sino que incluso tienen la desvergüenza de dictaminar la existencia de seres ajenos. El único Derecho -con mayúsculas- sagrado es el poder de decisión de una persona para consigo misma. Y que ahí se impida su ejercicio total introduciendo limitaciones tan mezquinas refleja claramente el talante dictatorial de un gobierno que encajaría mejor en el Medievo. 

Me exacerba que sea el PP quien tenga que decidir en el cuerpo de una mujer. Quizá Rajoy comparta con Stalin ese gusto por los niños bien rellenitos. Lo que no sabemos por donde comérnoslo son las declaraciones en las que afirman "querer proteger a los más débiles" cuando la realidad es que los nasciturus gozan de más atención que esos 3.456.400 parados de larga duración que viven bajo el umbral de la pobreza, el 37% de ellos sin ningún tipo de ayuda por parte del Estado. "No matarás", por lo que no abortarás; mas sí avocarás al suicidio, a quemarse en el infierno, a cientos de tus representados.

Así, con un último empujoncito, pare el Ejecutivo central la más asquerosa de sus deposiciones, la que de manda a todas las mujeres españolas de regreso a la clandestinidad, a clínicas antihigiénicas, a artimañas subrepticias, a imágenes como ésta para hacer uso de sus Derechos Universales.


Que Dios nos pille confesados.

NOTAS:
1-Éstas son las brillantes declaraciones del Presidente de la Conferencia Episcopal. Como de costumbre, monseñor Rouco Varela nos deleita con su agraciada retórica: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/22/actualidad/1387711605_514809.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario