Dame tu voto. ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

viernes, 3 de enero de 2014

Otro año de mierda en este puto mundo

Tiene gracia el asunto. Hoy os voy a hablar sobre un libro que ni siquiera he leído. Cómo está el patio. Bueno, en realidad es porque he visto la película. Se titula "La vida de Flynn", y sin ser una obra maestra, sirve para descubrir a un prometedor Paul Dano y disfrutar, una vez más, del incombustible Robert de Niro. Supongo que ya habrán deducido que es una adaptación de la mencionada novela, que a su vez, está basada en hechos reales, o sea, que se trata de una narración autobiográfica. Ah, no les he dicho aún el nombre. "Otra noche de mierda en esta puta ciudad", de Nick Flynn.


Rompedor, verdad? Para quienes no hayáis escupido el café sobre la pantalla del ordenador, les diré que salió a la venta hace ya años, en 2004 más concretamente, y que se llevó un premio otorgado por PEN International ese mismo año. Así, a grandes trazos, cuenta la historia de un joven cuyo padre se largó de casa a los 6 meses de nacer él, persiguiendo su sueño de ser escritor y crear la obra maestra de su vida, que se convertiría en un clásico. El joven crece solo con su madre y tras el suicidio de ésta se siente solo, confuso, marginado en el mundo. Comenzará a trabajar en un albergue para vagabundos y parecerá estabilizar su vida hasta que un día se topará con su progenitor allí, quien se convertirá en un asiduo usuario del centro caritativo. Y desde entonces todo se desmoronará, su vida perderá el pequeño equilibrio que había encontrado y no les relataré nada más por si alguno de ustedes se digna a leer el libro, o a ver el filme. 

Que Hollywood, una de las industrias más elitistas cuyos dispendios económicos son abrumadores, más todavía, en tiempos de crisis, ruede una película acerca de los más desfavorecidos resulta un tanto peculiar. Si bien se omiten ciertas connotaciones más críticas con las "conciencias samaritanas" y la caridad del ciudadano de clase media, o con una sociedad que abandona a su suerte a muchos de sus integrantes, Paul Weitz1 sigue transmitiendo lo mismo que pretende Nick Flynn. Quizá por eso pierda la trama algo de energía y el mensaje se disipe, pues uno de sus grandes alicientes es suprimido. En cambio, gana en coherencia al tratar de no pisar berenjenales de los que no podría salir. 

A decir verdad, últimamente ha variado mi sentimiento hacia los indigentes. Antes distinguíamos los diferentes tipos de mendigos. Estaba el mendigo pedigüeño, ése que no era un sin techo, sino que necesitaba algo de calderilla para jugar en las tragaperras. El mendigo clásico, que pedía arrodillado en las calles más transitadas y comerciales de la ciudad sin conseguir despertar la benevolencia de sus gentes. El mendigo despreocupado, que deambulaba por la estación de autobuses en busca de un cigarro o algo de suelto para comprar un litro de cerveza. Incluso el mendigo borracho y sincero, que admitía los dislates de su vida y solo deseaba sobrevivir, en muchas ocasiones, junto a su fiel perro. No obstante, a todos ellos, salvo al primero, los unía un factor común. Ninguno de ellos sabía en dónde dormiría aquella noche y ninguno de ellos conseguía provocar en los viandantes un sentimiento de generosidad o indulgencia. 

Con la recesión económica, esos arquetipos de indigentes han cambiado de manera notoria, a la par que se ha extendido dicho fenómeno. Cada vez son más las personas que, por un motivo o por otro, se ven avocadas a la mendicidad como ingrata forma de subsistencia. Hombres y mujeres de todo tipo, mejor o peor vestidos, más o menos envejecidos, conviven con nuestro acomodado modo de vida sin que nadie halle salida a su callejón. Por ello, se antoja imposible evitar que la clemencia nos invada cuando nos cruzamos con alguno de ellos. Eso sí, acompañada de la impotencia por la inacción que siempre la sigue. No sabemos -ni queremos saber- como ayudarles. De ahí que nos sintamos sucios, de ahí que achaquemos el pasar de largo a nuestra indecente moral. Aun así, esa impresión no durará mucho; desaparecerá en cuanto nuestra mente se distraiga.

El hombre es un animal de extremos, un ser que no entiende de medias tintas, de acuerdos, de puntos medios, de grises. El hombre es la radicalización tangible. En él habitan la bondad y la maldad, la afabilidad y el egoísmo, el blanco y el negro, el yin y el yang. Por poner un ejemplo, el hombre es capaz de jugarse la vida por salvar al enemigo en el campo de batalla y también de arrebatársela de manera abyecta, empero es incapaz de evitar las guerras y convivir en una total armonía. Por lo que un indigente origina, al mismo tiempo, piedad y repulsa en el resto de hombres. Y con ello una contradicción desencadenada en la inactividad, la cual condena a la víctima al ostracismo. 

Está claro que la ciudadanía por sí sola no puede revertir esta situación. Ninguna limosna, dádiva u óbolo conseguirá socorrerlos. El remedio debe ser rápido, conjunto y eficaz, es decir, el remedio tiene que proceder de las instituciones. Solo trasladándolo al ámbito jurídico lograremos reconducir una infamia a la que las sociedades modernas han dado la espalda perpetuamente. Sin embargo, dicho bálsamo se asemeja a un inalcanzable oasis, a esa panacea universal que los antiguos alquimistas buscaron con tanto ahínco. Que se lo pregunten sino a esa harpía que con vestido rojo y labios color carmesí ridiculizó a España en Buenos Aires. En su caso, no hay atisbo de benignidad, no conoce más que un extremo: el de la vileza. Solo las mentes más depravadas quisieran desalojar un banco de alimentos2 -el del barrio madrileño de Tetuán, para ser exactos- a fin de reincentivar la especulación inmobiliaria que tantas y tan profundas heridas ha dejado. Así que, si de esos organismos dependemos, démonos por jodidos. Solo cabe esperar otra noche de mierda en esta puta ciudad; otro año de mierda en este puto mundo.

NOTAS:
1-Paul Weitz es el director y guionista principal de la película "La vida de Flynn", estrenada en 2012.
2-Aquí viene explicado el intento de Ana Botella por desalojar el banco de alimentos de Tetuán: http://www.publico.es/491780/botella-intenta-desalojar-el-local-de-un-banco-de-alimentos-por-navidad

No hay comentarios:

Publicar un comentario