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viernes, 24 de enero de 2014

Ecce homo

"Y salió Jesús llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!" Evangelio de Juan (19:5). Ecce homo1 es la traducción que la vulgata latina dio a este pasaje. En él se muestra a Poncio Pilato, el gobernador de Judea, arrojando a Jesús a la masa hostil que pretende ajusticiarlo, mientras el hombre poderoso se lava las manos. Este relato, por pura estadística -la biblia es el libro más vendido de la historia-, debe de haberse leído muchas más veces que cualquier fábula de Hesíodo, Esopo u Horacio o tragedia de Shakespeare.


Todo esto me recuerda a la entrevista que Rajoy, el gobernador de España, ofreció en Antena 3, el canal más condescendiente posible en una lidia de tales dimensiones. De hecho, las preguntas parecían un simulacro emitido en diferido. Mientras, el hombre poderoso se lavaba las manos. Mariano Rajoy; Poncio Pilato.

No es que las cuestiones ni sus respuestas correspondientes nos pillaran de sopetón. Ya estamos acostumbrados a las ruedas de prensa sin ruegos, a las preguntas pactadas o a los rostros circunspectos pidiendo esfuerzo desde un televisor de plasma. De hecho, el gallego ha sido, hasta ahora, un tipo astuto: sus votantes le habrán puesto la cruz, pero se ha librado de subir el Gólgota2, de la corona de espinas y del patíbulo. 

Para ello, no le han hecho falta sortilegios oscuros, nada de magia negra. Basta con conocer la veleidad y volubilidad de la masa enfurecida. Den carroña a las hienas, dejen que ahíten su sed en ella. Los resultados son incuestionables: es un axioma para todo gobernante. Ni siquiera requiere ningún ardid. El "Ecce homo" de Borja, el estropicio que esa pobre señora hizo a la mísera obra de arte del pueblo, ocupó primeras planas durante semanas en un país civilizado, con cierto nivel cultural y el analfabetismo casi completamente erradicado. He ahí un cebo a la inteligencia. Ecce dolus3.

El lupanar de Génova 13 se ha doctorado en tretas y engaños. En su currículum vitae figuran añagazas como Gibraltar y cabezas de turco como Iñaki Urdangarín. La iglesia, que como Séneca dijo "es considerada por la gente común como verdadera, por los sabios como falsa y por los gobernantes como útil", también ha jugado su papel. Incluso el deporte, que ha sustituido a la misa de los domingos, ha cumplido su función. 
Todo por la patria. Todo por el pueblo. Todo por las hienas.

Cuando no les queden más excusas, las inventarán. O, por el contrario, se les irá la mano como a Cecilia Giménez con el fresco del Santuario de la Misericordia. Como a Hacienda con el DNI de la Infanta. Como a TVE con las imágenes de Gamonal que difundió a medios internacionales. Como a los criminales que se cargan a sus esposas. Después, los medios lo titularán con el eufemismo de "otra mujer muere a manos de su pareja" y como si nada. A veces, a las hienas nos adecentan.

Aunque, ya que es eso lo que nos han enseñado, carnaza en lugar de información, seamos lo que desean: seamos hienas. En honor a esa sangre basta, tosca y bruta, a ese gen cafre, zafio y ordinario, dejemos que el más necio verdugo sea quien apriete el tornillo y el garrote, el que haga el resto del trabajo. Al grito de Ecce homo, lo subiremos al cadalso. Mientras, los no poderosos nos lavaremos las manos. 

NOTAS:
1-"He aquí el hombre" es la traducción literal de ecce homo.
2-Gólgota o Calvario: monte en el que se crucificó a Jesucristo.
3-Ecce dolus: "He aquí el engaño", variación de la locución latina ecce homo.

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