Dudo que moleste al maestro Ismael Serrano que escoja una de las canciones de ese maravilloso disco, "Acuérdate de Vivir", como título para el siguiente post. Y si lo hace, que se fastidie, no todo en el Parnaso van a ser comodidades. Una vez analizada la letra de ese soberbio tema1 y despojada de esa connotación romántica, desde luego que invita a reflexionar en uno de tantos otoñales rompecabezas vespertinos que nos quedan de 2013.
Viene bien, de vez en cuando, un soplo de aire fresco como éste, un pequeño cambio que aporte vitalidad y dinamismo a un día a día tan tenue como el que no nos queda más remedio que padecer. No se piensen que el blog ha sufrido una metamorfosis, ni mucho menos, pues los temas a tratar, salvo en la fresca, distinta y breve entrada de hoy, continuarán siendo los mismos.
Volviendo al hilo incial, resulta un tanto extraño entender un mundo tan complicado como en el que nos ha tocado vivir. Cansino a ratos, incómodo en otros, gratificante, unos pocos.
Un mundo donde el liberal se enriquece a cargo del sector público y el sociáta languidece del privado.
Donde a pesar de estar redactados, estudiados y aprendidos todos los derechos, supuestamente universales, habidos y por haber a lo largo de la historia de la Humanidad, menos se respetan, y más difícil parece que vayan a serlo.
Donde todo tipo de culturas, ideologías, religiones y pensamientos divergen y no obstante, buscan el mismo fin: una uniformidad que acabe con el mestizaje y el relativismo.
Donde a pesar de que se prohíbe expresamente la creación de armas de destrucción masiva, su fabricación alcanza cotas nunca antes registradas.
Donde aunque sea la época en la que ciudadanos más instruidos, cultivados y cosmopolitas conviven juntos, más esclavos nos hemos convertido de los añejos embustes.
Donde más lejos nos sentimos de nuestros idénticos pese a que disponemos de más herramientas que nunca para advertirlos junto a nosotros.
Donde más se contamina la Tierra siendo justamente ahora, cuando más concienciados de cuidarla estamos.
Donde ya no caben mas dondes. Donde no entra un oxímoron más.
Un festín de la antítesis que en los tiempos que corren, puede que sea el último banquete al que estemos invitados. Porque, al ser humano, en su infinito e insaciable afán de superarse continuamente, de mirar al Cosmos por encima del hombro, le sucede lo que a Ícaro. Sus alas comienzan a derretirse con el poder del Sol y la complejidad de ese inexistente, pero a la vez real mundo paralelo que ha construido, lo sobrepasa a él. Ni siquiera en este momento en el que se acerca el ocaso da su brazo a torcer y tozudo, terco, lanza por los aires el bote de crema. Asistimos a un planeta plagado de paradojas, que, quien sabe, quizás sean ellas mismas las que lo originan, conducen, guían. ¿Sino, cómo existiría algo irreal? ¿Cómo moriría algo verdadero?
NOTAS:
1-Aquí les dejo la lírica de la mencionada "Oxímoron". Algo lenta para mi gusto, aunque la letra no tiene desperdicio:
Apresúrate despacio, amor mío, que la noche reclama nuestra presencia. Es la calma y sus acordes hoy el lujo imprescindible que nos arrebata el mundo, los recuerdos olvidados, música callada de estos días de luto.Apresúrate despacio, que estos días no te esperan, que este eterno presente no les mostrará clemencia, para aquellos que, realistas, han pedido lo imposible, para nuestras simples complicaciones, para nuestras cicatrices.
Puede que sí, que morir sea parte de la vida. Hoy más que nunca, el planeta y sus mentiras. Lluvia que quema, gente que espera, niños soldado, muertos vivientes en la fiesta del club de los solitarios.
Puede que sí, que la historia del futuro, la del mañana se escriba sin estrellas, nueva y mejorada. Luces oscuras, emergencias rutinarias, armas inteligentes, caos controlado, noticias del diario, hoy es siempre.
Apresúrate despacio, que hoy me encontré perdido. Hoy he de romper el tedio, su pacto sin compromiso. Hoy creo estar seguro de poder sobrevivir a esta muerte, de romper esta cadena que me abraza, de una tregua permanente.
Puede que sí, que morir sea parte de la vida. Hoy más que nunca, el planeta y sus mentiras. Lluvia que quema, gente que espera, niños soldado, muertos vivientes en la fiesta del club de los solitarios.
Puede que sí, que la historia del futuro, la del mañana se escriba sin estrellas, nueva y mejorada. Luces oscuras, emergencias rutinarias, armas inteligentes, caos controlado, noticias del diario, hoy es siempre.
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